Carretilleros

Cargando diversión en las sierras

La gran fiesta carretillera


por Rodney Da Silveira, cronista coimero

Foto de Ricardo Figueredo

Foto de Ricardo Figueredo

En la jornada de ayer la ciudad de Aiguá amanecía con un movimiento desusado en el entorno de la plaza. Había brotado un escenario y el fondo de la comisaría había sido convertido en el primer estadio carretillero de todas las Américas. Los colores carretilleros florecían por doquier. Abundaba la cartelería que informaba de la cronología del acontecimiento y la atención, por esas horas, se centraba en el puesto de inscripciones que, una vez que empezó a recibir gente, no tuvo pausa hasta la hora en que se cerró la recepción de rodados. La lluvia no quiso perderse la diversión y mandó como delegado un único y breve chaparrón pasadas las once de la mañana que obligó a trasladar rápidamente la operativa burocrática, que continuó a toda máquina en el interior de un ómnibus amarillo salido de una película yanqui.
Mientras el equipo de filmación del documental carretillero andaba acá y allá filmando todos los movimientos, desde la cola de gente hasta el niño chiquito con enterito carretillero, el desfile de rarezas serpenteaba hacia la mesa receptora, para ser rápidamente digerido por un depósito transitorio de carretillas donde estas iban siendo escondidas. La gente llegaba de todos lados. De Aiguá por supuesto, donde no se hablaba de otra cosa, y de cuyo liceo se presentaron unos cuantos bólidos por grupo. De Maldonado, con presencias individuales y también de instituciones sociales y educativas. De Piriápolis, desde donde llegaba la carretilla de la madre del organizador, que luego sería notoriamente favorecida. Y también de los medios de comunicación, que contaron con la honrosa presencia de una carretilla del programa Suena Tremendo de Radio El Espectador.
El reloj cruzó la barrera del mediodía y la atención se concentró en la cuadra de la plaza aigüense. Mientras los relatores arengaban a la masa presente, se esperaba ansiosamente que sucediera algo y esto se vio concretado cuando apareció, envuelto en bocinas y desconcierto, el ómnibus del Campamento Candy abriendo sus puertas en la esquina. Emergió Pabloca Rretilla, ataviado de piyama a la moda e hizo rugir al público. Tras él, envuelto en los más tradicionales aperos criollos, hizo su aparición Julio Gatti, payador local, que derramó sus versos y milongas sobre los presentes y comparó al líder carretillero con Cristóbal Colón, además de remontarse a la China milenaria como origen del noble vehículo que concitaba la atención en la jornada. Una vez concretados los versos y culminado el aplauso, la cuadra se llenó de los integrantes del Grupo Carretilleros, quienes se presentaron frente al pueblo vestidos con la gloriosa casaca aurinegra de las sierras y recomendaron tirar la basura en los tachos correspondientes.
El desfile fue indescriptible, con rodados tuneados de las maneras más variopintas. Como ejemplo basta mencionar que uno de los vehículos se llamaba “Los Gays” y llevaba incorporado un travesti de plástico. O recordar que otro de los rodados cargaba un fogón en el que se iban haciendo un puchero y unos chorizos con los que se quiso coimear a los relatores. O tal vez la carretilla con formato de plato volador. O la de cañas. O la que pertenecía al bisabuelo y es tan vieja como la ciudad.
Cumplido el corso, una pareja de recién casados carretilleros inició el jolgorio. El novio, que llevaba por delante un cartel que decía “Recién casado” y, a su espalda, uno que rezaba “Recién jodido”, transportó a la novia en carretilla y dio inicio a un trencito carretillero que mezcló a todos los presentes al mejor estilo de cualquier casamiento, mientras se invitaba a votar la carretilla más linda, a consumir en la plaza de comidas y a comprar los números de rifa con los que la gente podía ganarse una carretilla y dos tortas.
El rally, largamente esperado, empezó a suceder en el entorno de las tres de la tarde, luego de que “Con las patas en el agua” hiciera su show en el escenario de la plaza. El Estadio Carretillero hervía de público. La concentración incluyó la presencia de diversos medios de prensa y programas locales y de la capital. Cumplidos con algunos rituales carretilleros, se desató la competencia. Primero la categoría mini-mini, cuyos participantes eran ambos menores, la mini-master, con uno menor y uno mayor y la súper-master, con dos mayores. El circuito planteaba diversos obstáculos, entre los que se destacaba un cruel pozo de barro que los participantes debían sortear de ida y de vuelta, o el mate que debían entregar desde una punta a la otra, donde esperaban miembros del equipo vestidos con impermeables amarillos. Los desempeños de los concursantes se veían muy condicionados por la contextura física de los mismos y por el tipo de trabajo efectuado sobre la máquina. Así, los corredores piernas largas y ruedas grandes mostraron su poderío y los gurises chicos con rodados de fierro sufrieron en el pozo, lugar donde algunos se remojaron una y otra vez. Tuvo especial destaque el duelo mediático entre los conductores de Suena Tremendo, Diego Zas y Juanchi Hounie, y la carretilla 2MG, la más tradicional, que cargaba a un exultante Rafael Villanueva. Hubo una apuesta cuyo perdedor, Hounie, debió pagar vistiéndose de Caperucita y saltando cual mariposa entonando a voz en cuello “trulalá trulalá”. Se esperan repercusiones en los medios nacionales.
Ganaron todos.
La fiesta empezó a cerrarse con un nuevo espectáculo musical en la plaza, tras el cual tuvo lugar el acto de clausura, en el que se entregaron los premios a los que tuvieron las mejores marcas en el rally y a la carretilla más linda. Las estatuillas fueron carretillas de madera artesanales a cargo de un artista local. La gente se resistía a abandonar el lugar y tal vez todavía haya algunos allí.
La llama quedó encendida. En filas carretilleras, se aguarda ansiosamente el lanzamiento de la película que estuvo filmándose durante todo el día.

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Acerca de Fernández de Palleja

Un comentario el “La gran fiesta carretillera

  1. Maria Jose Santoro
    mayo 12, 2013

    FELICITACIONES A LOS CARRETILLEROS DE AIGUA!!!.Un evento preciosos con un grupo de personas maravillosas que se ocuparon de todos los detalles y de todos; lo digo como mama del conductor de la carretilla “Los Manya” que casi muero cuando sufrió la primera caída e inmediatamente corrieron los chicos (Carretilleros de Aigua) y lo levantaron para acompañarlos durante toda la prueba hasta completarla, Gracias y hasta el año que viene . Este año participamos en familia con 3 carretillas para el próximo seguro que una mas vas.
    Saludos Maria Jose

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Esta entrada fue publicada el mayo 12, 2013 por en Décimas carretilleras, Expo-rally de carrtillas.
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